*Agosto*

Playa de las Marinas, Dénia

Agosto: ESE mes que mola mientras no te toque quedarte en Madrid y mientras no trabajes. Porque todos los artículos de prensa titulados ‘Cosas que hacer en Madrid en agosto’ los ha escrito un mono son mentira cochina. Madrid en agosto es una tortura, del asfalto sale fuego, el metro tarda el doble en llegar y aprovechan para hacer todas las obras del mundo. Y mientras tanto, tu Instagram se llena de pies embadurnados en arena de playa. No quiero ver pies. En fin, Madrid: en agosto no te soporto.

Así que los días que por desgracia tuve que quedarme en la ciudad, los dediqué a hacer las cosas que probablemente en septiembre hubiera pospuesto indefinidamente.

Una exposición: ‘Vogue like a painting’, en el Museo Thyssen-Bornemisza (hasta el 12 de octubre). Como soy muy fan de los esditoriales de moda, me encantó ver estas imágenes en tamaño gigante y un vestido de Valentino Alta Costura a un palmo de mi cara. Fotos de Cecil Beaton, Patrick Demarchelier, Annie Leibovitz o Tim Walker. Como hacía mucho calor, rematé con unas cervezas en la terraza de fuera que estaba absolutamente vacía.

Vogue like a painting

(Imagen de vogue.es)

Un par de películas: ‘Life Aquatic’ (2004) y ‘Academia Rushmore’ (1998), ambas de Wes Anderson (para ambientarme de cara al otoño). Como todo el que puede huye de Madrid y el que se queda es porque trabaja, en mi tiempo libre me dediqué a ver películas que tenía pendientes desde hace años (sin exagerar). La primera me encantó por lo preciosas que son sus imágenes, porque la historia me entretuvo y porque si alguna vez viajo en un barco grande, quiero que sea el del inútil Steve Zissou. La segunda, aunque tiene un protagonista con encanto, en el fondo es un cansino y me aburrió bastante, pero aún así la acabé.

'Life aquatic', de Wes Anderson (2004)

Un libro: ‘Peyton place’, de Grace Metalious. El título hace referencia a un pueblo norteamericano y la vida de sus habitantes unos años antes y después de la II Guerra Mundial. No deja títere con cabeza. Se publicó por primera vez en los años cincuenta y fue tan polémico que lo prohibieron. Algunas librerías colgaban carteles de ‘Aquí no vendemos Peyton Place’. La (genial) editorial Blackie Books lo ha reeditado y yo no he podido soltarlo en una semana. Según se lee en la contraportada, sin esta novela no habrían existido Melrose place, Twin Peaks ni el movimiento feminista estadounidense (esto último, un poco exagerado). Al lado de algunos de sus personajes, Amanda Woodward y Angela Channing son unas aficionadas.

'Peyton place', de Grace Metalious

Un restaurante: *Ca la Pepa Teresa (C/ Loreto, 23. Dénia). Cuando por fin ninguna obligación me retenía en Madrid, me fui a la playa y celebré mi cumpleaños en este restaurante donde hacen unos arroces caldosos de morirte y una sepia con almendras de llorar también. Aunque la verdad es que todo lo demás también está rico, es bastante asequible, el servicio es muy amable y el local es precioso. He ido a comer en invierno y en verano y siempre he salido encantada.

Ca la Pepa Teresa

(Imagen de calapepateresa.com)

Bienvenido, septiembre. No hay dolor.

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