Crítica de cine: ‘Lost river’ (Ryan Gosling, 2014)

Lost River Ryan Gosling
Eva Mendes en Lost River. Cortesía de BTeam Pictures.

Lost River es un lugar en el que todo puede empeorar. Un territorio post apocalíptico producto de cuánto se le ha ido la mano al hombre. Una especie de adicción de la que no puedes escapar y que te empuja a hacer cosas desagradables. Un sitio tan abandonado en el que un sádico con pinta de pringao y una cazadora hortera es el rey porque lleva unas tijeras. Un pueblo en el que la naturaleza se ha tomado la justicia por su cuenta y se ha tragado el asfalto. Una Disneylandia sumergida.

Por Lost River desfilan una Norma Desmond que no abre la boca, un bebé de dos años que extraña que tenga ganas de hablar (y no esté catatónico), una chica que canta a la luz de un flamenco de neón, una madre desesperada que asegura poder sacar cualquier cosa de su bolso, un matón en coche con megáfono, un depravado sexual que resulta ser el director del banco y un chaval que no es capaz de arreglar su coche ni a la de tres. Porque si lo hiciera, probablemente no habría historia. […]

Este es un extracto de la review de cine que escribí sobre la película norteamericana Lost River, publicada originalmente en El cine en la sombra. Puedes continuar leyéndola en su web.

En el momento de publicar este artículo, la película Lost River está disponible en Amazon Prime Video.